sábado, 15 de septiembre de 2007

LA TALLA DE LULA


Lula sujeta un cincel afilado.
Mira su trozo de madera de cedro bajo la luz del flexo,lo observa detenidamente desde todos los ángulos posibles,lo huele y retiene su olor,sonríe..
Lo acaricia despacio sintiendo con la punta de los dedos cada arruga del viejo árbol,lo imagina esplendoroso y lleno de vida en un frondoso bosque.A Lula le encantan los bosques.
El viejo trozo de madera lleva algo dentro,pero Lula aún no puede reconocerlo,sabe que tiene que tallar para encontrarlo..
Lo hace muy despacio,con la precisión de un cirujano,deleitándose con el sonido que produce al cortar la madera.El cincel firme y cortante en su mano derecha se desliza suavemente como si raspara mantequilla.
No hay prisa y Lula se deleita en esa sensación de control y de seguridad.
El suelo se va llenando de pequeñas virutas rizadas,el olor del cedro es cada vez mas intenso,y las virutas en el suelo,parecen los restos de una melena.Lula las observa y archivos de su memoria salen disparados.
El esta en todas partes,siempre estuvo ahí,en las virutas,en su memoria, que por un momento la llena de imágenes que solo ella reconoce desde su propio ángulo,algunas muy antiguas,otras muy recientes.
Lula sigue tallando y sabe que solo el tiempo pone las cosas en su lugar,que es solo el miedo a vivir el que pone barreras,y Lula ya no tiene miedo a nada ni a nadie desde hace mucho tiempo..
De vez en cuando bebe un poco de cerveza y da una calada a su cigarro,cierra los ojos y visualiza aquel lugar donde está lo que mas desea.
El cenicero ahora rebosante de colillas a medio apagar,que se resisten a extinguirse como ella..pero Lula las aplasta para que mueran de una vez.
Ella sabe que es diferente...va hacia adelante,apuesta,arriesga hasta el final,pase lo que pase,pierda lo que pierda,pese a quien pese,porque solo así se siente viva.
Acaricia suavemente las superficies recién pulidas de su talla para comprobar si quedan aún pequeñas astillas y sigue tallando y puliendo con paciencia.Vuelve a sonreír.

Cada vez mas feliz y cada vez mas vieja,Lula pasó toda su vida con aquella talla.
Un día supo que había terminado.
Abrió las manos,dejó descansar el cincel aún caliente sobre la mesa,se acarició el pelo y se recostó en el asiento.Lula ya no tenia nada en las manos.
Apagó el flexo,encendió otro cigarrillo y pensó que la vida es solo una talla de la que al final no queda nada mas que pequeñas virutas que solo recuerdan su proceso..
Abrió la puerta y salió a pasear.

Lula.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mientras tú estés aquí
yo también estaré,
porque mientras
tú sientes pasar el tiempo
yo también lo sentiré.
Porque mientras
tú pienses en mí
yo de tí me acordaré.
Mientras tú estés aquí
o donde quiera que estés
yo no dejaré de existir.
Porque ni tú sin mí
ni yo sin tí
podemos vivir...
Yo, tan sólo soy el ayer...

UN SOLDADO

Lula dijo...
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